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GESTIÓN INTELIGENTE DE ENERGÍA

Cómo cuidarla en los espacios laborales y colaborar con el planeta.

El uso ineficiente de energía en los ámbitos laborales es más común de lo que podemos imaginar. Y aunque a veces puede pasar inadvertido, su impacto y consecuencia se refleja en dos aristas claves para cualquier organización: costos más elevados e impacto en el medioambiente. Por lo tanto, ya sea para bajar los costos de la factura de electricidad o para hacer de la empresa un lugar sostenible (o ambas), este verano la propuesta es poner manos a la obra y tomar acciones concretas. Hoy la sustentabilidad es una obligación: no hay planeta B y cada vez lo notamos más. Además, ser una empresa que cuida el medioambiente también ayuda a construir reputación y tener una mejor mirada del afuera como marca empleadora con impacto. ¿Qué se puede hacer? ¿Cómo empezar?

 


 

BUENAS PRÁCTICAS LABORALES

¿Qué hábitos deben adoptar los empleados? ¿Qué medidas debería implementar la empresa? Hay varias cosas que podemos hacer cada uno de nosotros y también medidas más macro que pueden tomar las organizaciones para contribuir a un ahorro energético que traiga beneficios para todos. Los 3 pilares de acción se cimentan en la iluminación, la climatización y en el uso responsable (factor humano). 

  • ILUMINACIÓN. Sin duda la iluminación en las oficinas, fábricas o ámbitos de trabajo es una necesidad, pero por suerte hay varias cosas que se pueden hacer para bajar los costos en este sentido.
    • Utilizar la luz natural lo más que se pueda. ¿Cómo aprovechar mejor la luz natural? Distribuyendo los puestos y espacios de trabajo cerca de ventanas, tragaluces o lugares por donde entre la claridad. Además, diversos estudios aseguran que el contacto con luz solar mejora el estado de ánimo y el bienestar del colaborador, haciéndolo más productivo. 
    • Reemplazar las luces tradicionales por iluminación LED. Las luces incandescentes o halógenas consumen hasta un 80% más de energía que las luces LED. Si bien al cambiarlas vamos a necesitar una inversión, a la larga el ahorro es mucho mayor. Además de su menor consumo, tienen más vida útil. Como bonus no generan tanto calor lo que puede llegar a aliviar el trabajo de los equipos de aire acondicionado. 
    • Instalar sensores de movimiento, presencia y temporizadores. Esto es clave para zonas de paso como pasillos, baños, etc. donde no es necesario que la luz esté encendida de manera continua. 
    • Programar horarios de encendido y apagado. Tanto para la fachada de la oficina, como para carteles, etc.

 

  • CLIMATIZACIÓN INTELIGENTE. La eficiencia energética es una cuestión de equilibrio. Por lo tanto, hay que regular la temperatura y hacer un buen mantenimiento de equipos. Tener un uso eficiente del aire acondicionado puede traer grandes beneficios. 
    • Colocar la temperatura de los equipos en los niveles óptimos recomendados. En verano entre 24/ 25° y en invierno entre 20 y 22°. 
    • Realizar mantenimiento periódico de los equipos. No hay que esperar a que lleguen los primeros calores y la sobrecarga para actuar. Es fundamental realizar mantenimiento periódico de los equipos. ¿De qué manera? Revisar y limpiar filtros, chequear posibles fugas, etc. Un mal mantenimiento o equipos viejos hacen que el consumo sea mayor para obtener el mismo resultado.
    • Instalar termostatos programables o inteligentes. Si bien al comienzo puede ser una inversión, a futuro será ganancia. Los dispositivos más modernos permiten incluso ajustar temperatura según el momento del día u ocupación de la oficina. 
    • Tener buen aislamiento. Cerrar bien puertas y ventanas para evitar la pérdida innecesaria de energía.

 

  • CONSUMO RESPONSABLE Y CONCIENCIA ENERGÉTICA. Todos los que trabajan en la organización deben realizar –desde su lugar– un uso responsable. Y las corporaciones deben tener conciencia energética y un plan de sostenibilidad corporativa.
    • Optimizar el uso de dispositivos electrónicos. Cada unidad debe estar programada para cambiar a modo suspensión o hibernación después de “X” tiempo sin uso. Además, es clave –una vez que se terminó la jornada– que cada colaborador apague su computadora.
    • Estar atentos al consumo ‘vampiro’ de los equipos. Todos los equipos enchufados a la corriente (aún apagados) siguen consumiendo electricidad. Por lo tanto, aquellos que lo permitan (artefactos de la cocina o comedor, impresoras, etc.) desenchufarlos una vez que terminó la jornada. Para la red de computadoras o dispositivos, instalar sistemas inteligentes con interruptores que permitan dejar sin energía todo un módulo. 
    • Elegir electrodomésticos y dispositivos eficientes. Todos los electrodomésticos con tecnología inverter A+++ son ideales ya que tienen menor consumo energético. En cuanto a los dispositivos electrónicos, los más modernos vienen con tecnologías más eficientes. Si en la organización hay tecnología antigua, se sugiere ir modernizando de a poco. 
    • Fomentar los hábitos de ahorro de energía en el equipo. Con campañas de concientización internas sobre la importancia de reducir el consumo y cómo pueden hacerlo. Comunicar esto por e-mail, cartelería en la empresa, chats internos y WhatsApp. Incluso se pueden organizar concursos o sorteos con premios al empleado más sustentable del mes. 

 

Estos son solo algunos ejemplos de lo mucho que se puede hacer. Todo empieza desde uno y se traslada al resto en cascada.  

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