El bienestar está en agenda prioritaria en gran parte de las organizaciones dado que hay una relación directa entre la productividad, los buenos resultados y el bienestar de las personas en sentido amplio. Como explica, Cecilia Rodríguez Casey, licenciada en Psicología y directora de la consultora Rodríguez Casey & Asociados, después de la pandemia y a partir de mucha divulgación sobre salud mental y su empeoramiento en la población general, la preferencia de la mayoría de los empleados por sistemas flexibles o híbridos que respeten sus vidas personales o que permitan balancear mejor vida personal/laboral y la clara expectativa de los jóvenes respecto a su propio bienestar como prioridad en su vida, se hizo evidente que seguir mirando para un costado no era posible. Fue así como algunas organizaciones empezaron a tomar medidas o implementar diversas políticas de flexibilidad como jornadas reducidas o formatos híbridos en busca de dar respuesta a esta necesidad. ¿La flexibilidad es una tendencia o una necesidad?
ADAPTABILIDAD ORGANIZACIONAL. TRABAJO SOSTENIBLE.
¿Cómo impacta específicamente la semana laboral reducida o los horarios adaptables por productividad? ¿Dan bienestar? “Iniciativas como semana reducida y muchas otras vinculadas al bienestar o la búsqueda de mejor balance entre vida personal y laboral pueden impactar favorablemente. Ahora bien, medidas sueltas, a veces arbitrarias o copiadas de otros países, sin el sostén adecuado o una adaptación cultural, y, en ocasiones, con saldos negativos ocultos no siempre son la mejor idea. Es importante evaluar primero qué necesita la organización y en qué se puede mejorar en lo concreto sin buscar recetas mágicas. Ni un gimnasio en la planta, ni bonos, ni jornada flexible o reducida son en sí mismas fórmulas efectivas sin un andamiaje de cambio cultural que las sostenga.
En la otra vereda, cuando hay un equipo focalizado, especializado, actualizado y realmente profesional a cargo de las políticas de bienestar o wellness y a su vez está avalado por la dirección de la organización, las iniciativas pueden funcionar ya que hay un diseño estratégico, un orden, una planificación, un para qué y una evaluación previa de las necesidades por grupo y según los contextos micro y macro.
Este escenario lleva a preguntarse si estás medidas o políticas pueden ser para todos. ¿La semana laboral de cuatro días funciona en todos los sectores? ¿Todos los trabajos pueden adaptarse a este modelo? ¿La semana laboral reducida es sostenible ¿Es una realidad posible y efectiva o más un show off? Ante estos interrogantes Casey asegura que todo depende de cómo se plantee y se realice. A veces las empresas comienzan con políticas que abarcan a todos y otras veces a un grupo, el más urgente por algún motivo. Sin embargo, asegura que esta búsqueda es una realidad posible, necesaria y urgente ya que en varios aspectos no venimos mejorando o avanzando, sino todo lo contrario. Hoy trabajar sobre la prevención y el bienestar organizacional no es una elección, es la única forma de sobrevivir rompiendo el paradigma que solía dividir la vida personal y laboral. “Cuando es un show off para la tribuna, no sirve y la gente lo percibe. El interés genuino y en manos de especialistas es muy saludable y repercute como una mejor marca empleadora y baja la rotación de personal. Es de sentido común: todos queremos trabajar en buenos ambientes, sentirnos cómodos, cuidados… y eso no se logra por una decisión ya sea salarial, de beneficios, fiestas como un lindo family day o tener metegol y ping pong en una sala. Se trata de un conjunto de acciones, a veces de bajo costo, pero de trasfondo profundamente humano”, explica.
CALIDAD DE VIDA LABORAL. NUEVA GESTIÓN DEL TALENTO.
Como bien dice la especialista, no solo se trata de flexibilidad horaria o semana reducida. La gente hoy busca ser apreciada, tenida en cuenta y tener algo de autonomía y libertad. Además, busca aplicar lo que estudió o el oficio que aprendió y quiere ser parte de algo más grande: ¡contribuir con su aporte a la empresa, al cliente, a la rentabilidad! “No es verdad que a la gente no le importa nada, ni que los jóvenes no están motivados. Lo que sí es real es que vivimos un momento difícil y que muchas personas están tan decepcionadas y tan ‘caídas del mapa’ que no es fácil rescatarlas, ordenarlas, motivarlas”, asegura.
Para finalizar, Casey afirma que en general las personas buscan en sus trabajos un buen ambiente, respeto, líderes que orienten y que lo que se prometió se cumpla. Hay una tendencia a buscar trabajos que combinen lo presencial y el formato remoto (sobre todo en algunos puestos), y la flexibilidad que te da un buen equipo y buenos líderes. “Como el bienestar está en agenda de la mayoría es urgente abrir los ojos y aprender a escuchar. ¿Qué cosa? Lo que el equipo necesita, lo que la gente valora y ver si lo que se ofrece quizás no se adecúa a eso. A veces, se puede cambiar, mejorar o buscar a las personas adecuadas”, concluye.