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EL MÉTODO ESPAGUETI

Una forma efectiva para descubrir tu propósito.

Siempre escuchamos hablar de que todos tenemos un propósito en la vida y que solo hay que encontrarlo, pero esta afirmación muchas veces nos incomoda porque buscamos y buscamos y no lo encontramos. Esta incomodidad la percibió en vivo el médico, escritor de libros –como Taking Stock (Haciendo balances) y The Purpose Code (El código del propósito)– y conferencista, Dr. Jordan Grumet. Fue justamente en una serie de conferencias dónde presentaba su primer libro “Haciendo Balances” en el que enunciaba que lo primero que necesitábamos hacer las personas era definir nuestro propósito, identidad y conexón para luego utilizar esos conceptos para construir nuestra independencia financiera. Sin embargo, luego de cada conferencia su teoría perdía un poco de fuerza: algún participante se acercaba a él y le comentaba que no era fácil encontrar el propósito, que hacía mucho tiempo lo buscaba y estaba frustrado por no encontrarlo. Todos los que conversaban con Grumet le reconocían un valor importante al propósito, pero todos afirmaban no lo encontraban. Esta situación que se repetía encendió algo en él; una necesidad de buscar el motivo de la dificultad en la búsqueda del propósito. Y después de mucho trabajo e investigaciones se hizo una pregunta que lo cambió todo: ¿El propósito se encuentra o se construye? Su respuesta no tardó en llegar: el propósito se construye y ahí el quid de la cuestión.

 


 

CÓMO CONSTRUIR UN PROPÓSITO

Según una columna suya publicada recientemente por el sitio especializado Psychology Today, construir un propósito no es algo aleatorio. Se empieza descubriendo lo que nos ilumina, esas señales sutiles que nos atraen y que él llama anclajes de propósito. “Son las actividades, momentos o experiencias que encienden la curiosidad, la alegría o la energía en tu vida”, asegura y afirma que hay diversas maneras para descubrir estos anclajes de propósito, pero que él recurre y recomienda al “Método Espagueti”.

 


 

¿QUÉ ES EL MÉTODO ESPAGUETI Y CÓMO APLICARLO?

Básicamente consiste en hacer cosas que normalmente no haríamos. Es simple y práctico, como una serie de miniexperimentos. Pequeñas pruebas. Pequeños pasos. ¿Ejemplos? Decirle que sí a personas que solemos decirles que no; realizar alguna actividad que nos resulte incómoda o más allá de nuestras habilidades actuales. Una especie de salto pequeño a lo desconocido. Quizás puede ser un plan diferente con un amigo, tirarnos en paracaídas o visitar una muestra de un tema que desconocemos. “El objetivo no es la comodidad, sino la exposición. Cada nueva experiencia es una oportunidad para descubrir algo que despierta interés o alegría”, asegura Grumet en su columna.

Para la construcción de propósito sugiere destinar un día al mes para realizar un microexperimento y al final del día reflexionar sobre lo vivido y preguntarse… ¿Nos sentimos más vivos? ¿Aprendimos algo nuevo que nos emocione? ¿Nos conectamos con alguien de una manera significativa? ¿Disfrutaríamos haciendo esto de nuevo mañana, la próxima semana o el próximo mes? Si se disfruta de la actividad esta podría convertirse en un ancla para nuestro propósito y lo ejemplifica de esta manera: Salimos de paseo en bicicleta con amigos. ¿Qué sigue? ¿Otro viaje? ¿Unirnos a un club de ciclismo? ¿Investigar nuevas bicicletas de alto rendimiento? ¿Apoyar carreras locales? De inmediato, las posibilidades se expanden orgánicamente. Y, por el contrario, si la experiencia no nos pareció significativa no perdimos nada, solo un rato donde probamos algo diferente.  

Con este método se la saca presión y peso al asunto del propósito. Además, se tiene la posibilidad de ir probando cosas nuevas en cada miniexperimento. Se trata de reunir el coraje para intentarlo: de un miniexperimento a la vez; de un anclaje a la vez. El beneficio mayor del método espagueti es que transforma la acción intimidante (tener un propósito) en algo manejable (voy probando y experimentando). “Reemplaza la frustración con la experimentación y la teoría con la experiencia. Al probar, reflexionar y repetir, comenzamos a descubrir las actividades que constantemente le dan sentido a nuestra vida. El propósito surge de la participación, la curiosidad y la voluntad de explorar, no de esperar un rayo de claridad. Cada miniexperimento es un paso adelante, una oportunidad para descubrir qué resuena con nosotros. Con el tiempo estas experiencias se acumulan creando una vida llena de conexión, compromiso y significado”, concluye. ¡Nada malo puede resultar de esto! 

Fuente: Psychology Today

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