Vivimos en el ruido constante trabajando con nuestras computadoras que nos llenan de alertas y celulares que se activan a cada segundo. En una época donde todo el tiempo debemos estar conectados y con ruido continuo es muy común ver corredores y caminantes conectados a sus dispositivos escuchando música o un podcast. ¿Qué pasa con el silencio? ¿Nos incomoda? Hace unos meses comenzó a viralizarse la “Silent Walk” o “Caminata Silenciosa” por la red social TikTok. Vaya paradoja, ¿No? Diferentes usuarios de todo el mundo reportaron que al dejar los dispositivos y solo caminar apreciando el entorno, la naturaleza y con atención plena en la caminata se sentían con menos estrés y mayor bienestar. ¿Por qué esta práctica se volvió tendencia en TikTok? Porque por más que todos estemos conectados todo el tiempo vemos el impacto que esto tiene en la salud mental y queremos estar mejor.
¿QUÉ ES LA CAMINATA SILENCIOSA?
Haciendo una analogía con esta realidad que nos atraviesa podemos decir que es como poner el cerebro en modo avión; sacarlo de la conexión y el ruido constante. Es caminar sin música ni distracciones. Con atención plena en uno, el cuerpo y la respiración. Y con beneficios reales para la salud y el bienestar. No es una simple moda, es una realidad que la ciencia y la medicina avala. ¿Qué beneficios tiene caminar sin música ni celular? ¿La caminata silenciosa ayuda a reducir el estrés? ¿Caminar en silencio mejora la concentración? Según médicos citados por la revista de medicina “Health”, la caminata silenciosa tiene beneficios reales para la salud mental y el bienestar general. Diferentes especialistas aseguraron que contribuye a reducir el estrés, puede colaborar con la reducción de la ansiedad y potencia la autopercepción. ¿Lo mejor? Es una práctica para todos y adaptable a diferentes entornos y espacios, incluso puede darse en el interior de la casa. Hay que saber que en un comienzo puede haber incomodidad al silencio, pero con el correr de los minutos todo va encontrando sentido y ese paseo es un momento que potencia todos los sentidos. Además, se estimula la creatividad y mejora la concentración. También es muy útil ante el cansancio emocional ya que proporciona otra perspectiva.
Podríamos decir que es una caminata con atención plena o caminata mindfulness. Según Rael Cahn, director del Centro de Ciencias de la Atención Plena de la Universidad del Sur de California, la práctica de esta caminata consciente permite “salir” de la red neuronal por defecto, que es el circuito de nuestro cerebro responsable de anticipar situaciones futuras o repasar el pasado. Si nos concentramos en el presente podemos ver una reducción de la ansiedad y el estrés, y mejoras en la calidad del sueño, entre otras. Sin embargo, Cahn hace una salvedad: no solo debemos apartarnos de las distracciones externas sino también de nuestros pensamientos internos (a veces intrusivos) para lograr un verdadero efecto. Es como una caminata meditada. Lograr atención plena en el cuerpo y todo lo que allí sucede.
¡A CAMINAR!
Si siempre estamos rodeados de ruido puede ser que las primeras veces experimentos incomodidad, como si algo le faltase a nuestro cerebro. Hay que permitirse esa incomodidad que con el correr de los minutos y las caminatas ya no tendrá lugar. Para empezar nuestro enfoque debe estar totalmente en la mecánica del cuerpo. Primero focalizar en la respiración, en como entra y sale el aire, todo manteniendo una buena postura. Luego, enfocarse en el movimiento lento del cuerpo y sentir cada paso: como se levanta el talón, el peso que se traslada a la punta del pie, la suspensión y el impacto al volver al punto de apoyo. De esta forma nos focalizamos en eso y no le dejamos espacio a la mente para que siga con sus pensamientos rumiantes e intrusivos. Le explicamos a nuestro cerebro cómo regresar al presente. Volver a ser dueños de nuestra atención plena; recuperar el control. Y esto con la práctica se convierte en hábito.