LAVARSE LAS MANOS ¡SALVA VIDAS!

LAVARSE LAS MANOS ¡SALVA VIDAS!

Trabajo Saludable  -  03/04/2019

Un acto simple pero muy efectivo que nunca debemos olvidar.

Ante cada noticia de un nuevo virus o bacteria en circulación los medios de comunicación resaltan la importancia del lavado de manos como la herramienta más efectiva para evitar el contagio. ¿Pero por qué tomamos conciencia recién ante una situación alarmante y no es una práctica habitual incorporada por niños y adultos? Alerta y consciente de esta situación, UNICEF estableció en 2008 el 15 de octubre como Día Mundial del Lavado de Manos para concientizar al público en general acerca de la importancia de ese hábito en la prevención de enfermedades. En esa misma línea, la OMS estableció el 5 de mayo como el Día Mundial de la Higiene de Manos, orientando fundamentalmente a todo el personal de la salud. Ambas fechas, buscan poner en foco este tema tan importante y año a año ambos organismos trabajan con acciones concretas en este sentido. No hay vueltas ni medias tintas, es una verdad absoluta: lavarse las manos, salva vidas.

Según explica la doctora Leda Guzzi, médica infectóloga, el lavado de manos es una práctica fundamental para nuestras vidas. “De manera cotidiana estamos en contacto con diversos microorganismos presentes en diferentes superficies: al manipular objetos o utensilios en la cocina, en el baño, en la escuela, en nuestros trabajos, en el transporte público, usando nuestros celulares, etc. Esos microorganismos pueden acceder a nuestro organismo a través de la boca, los ojos o incluso a través de pequeñas heridas o escoriaciones de la piel y poner en riesgo la salud. Además, pueden transmitirse de una persona a otra a través del contacto. Y nuestras manos se transforman en el principal vehículo transportador de estos pequeños (grandes) patógenos. Por este motivo, el lavado de manos resulta fundamental para reducir el riesgo de enfermar y también para proteger a los que nos rodean”, detalla la profesional.

SIMPLE Y EFECTIVO

El lavado de manos debe realizarse con agua y jabón, ya que esto permite por arrastre eliminar los patógenos de nuestra piel. La Dra. Guzzi, detalla los pasos de un correcto lavado de manos:

1) Mojar las manos con agua

2) Aplicar suficiente jabón

3) Frotar las palmas de las manos entre sí

4) Frotar la palma de una mano con el dorso de la otra y viceversa

5) Frotar los dedos entre sí, entrelazándolos

6) Frotar los pulgares enlazándolos con la palma de la mano opuesta

7) Frotar la punta de los dedos de una mano contra la palma de la mano opuesta y viceversa

8) Enjuagar las manos

9) Secar las manos, preferentemente con una toalla de un solo uso (ideal las de papel en espacios públicos)

10) Cerrar la canilla con la toalla de papel y luego descartarla. Esta práctica evita que volvamos a contaminar nuestras manos al tocar nuevamente la canilla.

“Parece complicado, pero realmente no lo es y una vez que se mecaniza el proceso, sucede naturalmente”, argumenta.

Otro punto que destaca la especialista es la frecuencia del lavado de manos: el mismo debe suceder varias veces al día y en estos momentos claves:

  • Antes de cocinar o manipular alimentos
  • Antes de comer
  • Después de ir al baño
  • Cuando volvemos a casa
  • Después de acariciar a nuestras mascotas
  • Después de jugar

“En caso de tener a nuestro cuidado un bebé o una persona enferma, debemos lavarnos las manos siempre antes de alimentarlos, y después de higienizarlos o cambiar pañales. También después de sacar mocos o secreciones respiratorias”.

Por último, la profesional rescata que es muy importante que los niños aprendan desde pequeños la importancia de este hábito y lo incorporen a sus rutinas. “En mi experiencia, luego de haber dado talleres de lavado de manos para niños, ellos se concientizan y transmiten sus conocimientos en su hogar y en su comunidad, convirtiéndose en agentes de cambio para el futuro, amplificando los efectos positivos de esta práctica”, concluye la especialista.

¿Y EL ALCOHOL EN GEL?

Según explica Guzzi, las manos también se pueden lavar con soluciones o geles alcohólicos, y esto nos permite resolver el lavado de manos en lugares donde no tenemos acceso a agua y jabón. Estos productos son desinfectantes de primera elección, lo que significa que son capaces eliminar (matar) a los microorganismos presentes en nuestras manos. Sin embargo, para que estos puedan actuar correctamente, las manos tienen que estar visiblemente limpias.

Están especialmente recomendados en establecimientos sanitarios, en los que se debe extremar el lavado de manos para evitar la transmisión de patógenos de un paciente a otro.

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