LA ERA DE LA ANSIEDAD

LA ERA DE LA ANSIEDAD

Calidad de Vida  -  13/01/2020

Cómo poner un freno ante tanta inmediatez.

Vivimos bajo la cultura de la inmediatez. Hacemos mil cosas al día a un ritmo vertiginoso. Jornadas excesivamente largas y un ritmo de vida demasiado veloz que sin dudas repercute en la salud y en nuestro bienestar. No es entonces raro que en los últimos años en varios países de Europa y América Latina se hayan desarrollado encuentros para debatir el incremento de patologías ligadas a la angustia y la ansiedad. Según explica el doctor Horacio Vommaro, Director de Psiquiatría y Salud Mental de INEBA y expresidente de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA), estas patologías no se pueden disociar de las condiciones de vida de las personas. “Lo social y lo cultural son factores importantes en el modo en que se organizan el deseo y la fantasía, inciden en la cotidianidad de la vida de las personas y en las modalidades de los vínculos entre las mismas. Por lo tanto, la ansiedad es un síntoma predominante cuando se modifican las condiciones de vida y de existencia de las personas”, explica el profesional. Y agrega que la incertidumbre es uno de los elementos más importantes y puede expresarse en síntomas como la ansiedad, entre otros.

DE QUÉ SE TRATA

Como explica el profesional, en un contexto de subjetividad predominante, del estar siempre “pum para arriba” y a velocidad de zapping, los cuadros de ansiedad son muy frecuentes. Sin embargo, detalla que no hay que confundir situaciones ansiógenas o ansiedades momentáneas con el trastorno de ansiedad generalizado que no tratado puede llevar a discapacidades importantes. “Las descripciones fenomenológicas indican que ambos trastornos se solapan con bastante frecuencia por lo que es común la concurrencia de cuadros mixtos o transicionales. La diferencia principal es considerar cierta impredecibilidad del cuadro de pánico, su más rápido comienzo, y el severo temor a morir o perder el control. Mientras que el trastorno de ansiedad es de carácter más permanente con sensaciones subjetivas de tensión e intranquilidad difusa”, detalla el profesional.

Como explica Vommaro, ante la consulta médica, generalmente los profesionales se encuentran con personas intimidadas, por lo que es importante generar un espacio de “intimidad”. En estos casos se observa personas que no pueden generar intimidad con los demás, sino que tampoco la tienen con ellos mismos. “Es importante que las estrategias de ayuda abarquen a la persona y a sus vínculos familiares y sociales. Lo social y lo cultural son factores importantes en cómo se organiza el deseo y la fantasía, inciden en la cotidianidad de la vida de las personas y en las modalidades de vínculos entre las mismas. Por lo tanto, es de importancia poder actuar juntamente con las diferentes redes vinculares que cada persona tiene, recordando que ayudar es acompañar y no suplantar o sustituir”, concluye el profesional.

En definitiva, es importante bajar un pie del acelerador, tratar de corrernos de este mundo tan inmediato, donde tenemos que hacer mil cosas al mismo momento. Organizarnos, distribuir asertivamente nuestro tiempo e intentar bajar los niveles de presión propia y ajena.

 

3 técnicas eficaces para bajar “revoluciones” en una era tan vertiginosa:

  1. MINDUFULNESS. La práctica de esta disciplina que trabaja la conciencia corporal con el foco en la respiración y centrarse en el momento presente es muy buena aliada. 
  2. YOGA. También ayuda a bajar revoluciones escuchando nuestro cuerpo y sus deseos más genuinos. 
  3. MEDITACIÓN. Se puede comenzar con 5 minutos al levantarnos. Un ejercicio diario y un tiempo para uno que favorece la relajación.

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