PACIENCIA

PACIENCIA

Calidad de Vida  -  26/08/2020

Una habilidad que todos podemos entrenar y mejorar.

Muchos creen que la paciencia es pasiva. Pero lejos de eso, la paciencia es una conducta activa y, más aún, proactiva. La Real Academia Española tiene 7 ACEPCIONES para definir esta palabra, lo cual indica que es algo tan interesante que encasillarlo en una sola definición tiene gusto a poco. Entre ellas habla de “Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse” y  “Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho”. Ambas acepciones tienen un punto en común: la calma.  En estos tiempos difíciles que estamos atravesando (en todo el mundo) encontrar la calma y cultivar la paciencia es clave para lograr paz y equilibrio interior. Hay cosas que no están en nuestras manos cambiar y, por lo tanto, soltarlas es la mejor opción. Además, este tiempo, lejos de la vorágine y la inmediatez que nos propone la sociedad en la que vivimos, puede servir para frenar y potenciar esta habilidad tan importante para el ser humano. Pero: ¿Cómo ser más paciente? Hoy se sabe que la paciencia puede ser entrenada y mejorada y que volvernos impacientes (sobre todo en las cosas que no tenemos control como esta pandemia) puede empeorar las cosas. También sabemos que el éxito de nuestras acciones requiere tiempo, generalmente, incluso más del que desearíamos. Lo que se traduce en paciencia.

En el año 2012 la psicóloga Sarah Scchnitker de Pasadena School of Psycology en Estados Unidos realizó un estudio con dos grupos de personas sobre la paciencia. Uno de los grupos recibió entrenamiento para desarrollar la paciencia y otro no. ¿En que se basaba ese entrenamiento? Diferentes ejercicios para mejorar conciencia sobre las emociones positivas y negativas, estrategias de regulación emocional, ejercicios para manejar estrés interpersonal, desarrollo de empatía, técnicas de meditación, manejo de la frustración y más. El resultado del estudio concluyó que las personas que recibieron “el entrenamiento en paciencia” lograron aumentos significativos en su paciencia y bienestar en comparación al otro grupo. ¿Qué corroboró Scchnitker? Qué la paciencia puede ser entrenada y desarrollada.

 

LOS TRES TIPOS DE PACIENCIA           

Según Scchnitker existen tres tipos de paciencia que tenemos que desarrollar todas las personas:

 

  1. Paciencia interpersonal. Aquella que desarrollamos en nuestras relaciones con los demás. Por ejemplo, lidiar con personas difíciles en todos los ámbitos (trabajo, familia, vecino). Y también cuando tenemos que empatizar en una relación afectiva-emocional. En definitiva, es la que nos permite mantenernos en calma ante alguien enojado o hiriente.
  2. Paciencia en situaciones desafiantes que presenta la vida. Son los desafíos que se nos van presentando como, por ejemplo, cursar una carrera universitaria, afrontar una enfermedad, desarrollar un proyecto personal, o atravesar una situación de crisis como esta pandemia.
  3. Paciencia de la vida cotidiana. Aquella que permite contener la molestia que causan los reveses o avatares de todos los días. Por ejemplo, cuando tenemos que esperar para realizar un trámite, esperar el resultado de un examen o que nos atiendan en algún sitio.

 

Trabajemos día tras día en entrenar nuestra paciencia descubriendo qué es lo que nos hace perderla, entendiendo que no tenemos control sobre todo y encontrando regocijo en las pequeñas cosas de la vida para canalizar nuestra ansiedad y disfrutar del ahora. La inmediatez no es sinónimo de lo mejor. Las mejores cosas, muchas veces, se demoran un poco más de lo quisiéramos.

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