BOSTEZOS: ORIGEN Y ¿POR QUÉ SON CONTAGIOSOS?

BOSTEZOS: ORIGEN Y ¿POR QUÉ SON CONTAGIOSOS?

Calidad de Vida  -  07/05/2019

Conocé los detalles de este acto universal que realizamos todos los seres vivos.

Mientras me siento frente a la computadora a escribir esta nota no puedo parar de bostezar. Y  no es porque este cansada ni mucho menos. Aclaro esto porque solemos asociar los bostezos con el cansancio. Pero, ¿es realmente así? ¿Los bostezos son sinónimo de cansancio? ¿Cuál es su origen? ¿Por qué tenemos la necesidad absoluta de bostezar durante determinados momentos del día? Para entender y descubrir más sobre el tema, charlamos con el Dr. Pablo López, Coordinador del Programa cognitivo-conductual para el tratamiento del insomnio del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO). Según explica el profesional al día de hoy no hay un consenso absoluto con respecto al origen de los bostezos, sino que hay diferentes hipótesis explicativas. Hasta hace unos años se pensaba que el bostezo servía a los fines de que el organismo obtuviera mayores niveles de oxígeno. Sin embargo, es escasa la evidencia que apoya esta teoría. A la fecha, las dos hipótesis que más evidencia presentan son la  de la termorregulación y la hipótesis social-comunicacional. “La primera indica que el bostezo está asociado a la temperatura del cerebro. Los resultados de investigaciones recientes en distintas especies han demostrado que el bostezo es precedido siempre por aumentos rápidos en la temperatura cerebral y que, inmediatamente, es seguido por una disminución en esta última. La hipótesis social-comunicacional hace hincapié en el contagio del bostezo, considerándolo como un mecanismo de comunicación entre pares e, incluso, de empatía, que estaría orientado a mejorar la sincronización de comportamiento”, argumenta.

OHHHHH… ¡QUÉ CONTAGIOSO!

Si hay algo en lo que no hay dudas es que el bostezo es contagioso. Después de ver, escuchar o incluso pensar que alguien lo está haciendo sentimos la necesidad absoluta de bostezar y es casi imposible reprimirla. Y aquí está la respuesta a mi pregunta del comienzo de esta nota: bostecé y bostecé porque estoy pensando y escribiendo sobre bostezar. Leo sobre el tema, veo imágenes de gente bostezando… ¡y ahí bostezo de nuevo! “Pensar en bostezar o ver un video de un bostezo puede fácilmente desencadenar nuestro propio bostezo. Esto puede tener relación con la hipótesis que vincula al bostezo con la empatía, es decir, con la capacidad de ponernos en el lugar del otro. Estudios sobre el tema han demostrado que cuanta menos empatía tenía una persona, menos probable era que bostezara después de ver a alguien bostezar”, detalla López.

Cuando bostezamos varios mecanismos se activan en nuestro cuerpo. “Al bostezar inhalamos aire profundamente y luego lo expulsamos en menor medida. Durante dicho proceso se realizan marcados movimientos en los músculos de la cara, acompañados por una inclinación hacia atrás de la cabeza. En términos de contagio, las neuronas espejo cumplirían un rol central. Estas suelen activarse cuando realizamos alguna acción motora o la observamos en otros”, detalla el profesional.

En cuanto a la cantidad de veces que bostezamos al día, el profesional asegura que la variabilidad es muy amplia: de 1 a 26 veces cada media hora. Por tal motivo es muy difícil estimar un promedio al día.

¡A bostezar sin culpa!  

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