SABELOTODO

SABELOTODO

Cerca de tu Negocio  -  09/01/2023

Cómo lidiar con este perfil en el trabajo.

Quien en esta vida no se ha cruzado con esa persona que cree saberlo todo. Ese tipo de personalidad que nos exaspera porque en cada cruce, charla, reunión o encuentro casual opina absolutamente de todo y no nos deja meter un bocadillo. Se creen que son una especie de seres únicos brillantes; una enciclopedia viviente que les permite tener siempre el comentario correcto y justo. Pero ¿qué es un sabelotodo? Según la RAE es una persona que presume de sabia sin serlo. Tiene un uso coloquial y podemos decir que despectivo, y funciona como adjetivo. Entonces lejos de su falsa creencia, son personalidades que por más que tengan alguna especie de conocimiento, lejos están de ser eruditos.


¿CÓMO LIDIAR CON UN SABELOTODO?

Este tipo de personalidades, en ocasiones, puede exasperarnos y más si sus intervenciones se dan en el ámbito laboral donde todo el tiempo buscan lucirse interrumpiéndonos. ¿Qué hacer para convivir con ellos sin agobiarnos? ¿Qué cosas podemos tomar a nuestro favor?

Primero, por más irritante que nos resulte, debemos comprender que la limitación está en ellos y no en nosotros. Segundo, aplicar estrategias para lidiar con estas personalidades.

Algunas de las siguientes propuestas pueden resultar de gran ayuda para tratarlos, sin sentirnos tan irritados ni agobiados:

  1. ELEGIR LAS BATALLAS. A veces la cuestión se desactiva rápido con un simple “gracias por tu comentario”. No perdamos tiempo debatiendo.
  2. FRENAR CON ARGUMENTOS. Poner un freno con argumentos y comentarios centrados en el tema. Esto es muy útil, sobre todo, cuando tenemos que presentar un tema. Si estamos bien preparados, con datos, números, estadísticas e información fidedigna ningún sabelotodo podrá emitir comentario.
  3. JUGAR CON EL SENTIDO DEL HUMOR. Ideal para no darle lugar a las interrupciones y desactivarlas. Utilizar frases cortas y claras. ¿Ejemplo? “Momento, llegó el turno del catedrático, jajaja”. Y la frase siguiente elegir un comentario para suavizar: “Gracias, Juan. Después lo vemos”.
  4. PREGUNTAR. Al momento de la opinión del sabelotodo establecer varias preguntas puntuales sobre lo que intenta explicar. Una tras otra. Llegará un momento en el cual el sabelotodo se quede sin respuestas.
  5. INTENTAR SER COMPRENSIBLES. Sabemos que es irritante, pero en general estas acciones esconden falta de confianza e inseguridad. Ser empáticos es una forma de mitigar el impacto y con el correr del tiempo desactivar estas actitudes.

No cabe duda de que tratar con personas sabelotodo pone a prueba nuestra paciencia. Es un ejercicio diario que demuestra nuestra inteligencia emocional, nuestro poder de comunicación y la empatía con el grupo con el cual nos relacionamos. Y, por último, seamos conscientes que quizás a veces nosotros también podemos pecar un poco de “sabelotodo” (más si es un tema que dominamos). Por eso, es clave mirar también nuestras actitudes, ver qué pasa a nuestro alrededor y practicar la escucha atenta.

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