¿MIEDO AL RIESGO?

¿MIEDO AL RIESGO?

Cerca de tu Negocio  -  10/08/2023

Cómo salir de la zona de confort y animarse a más.

Un refrán archiconocido dice: “quien no arriesga, no gana”. Si bien afirmar eso en un contexto como el actual es algo extremo, arriesgar es parte de crecer. Si no impulsamos cambios, ajustes o realizamos una vuelta de timón, lo más probable es que en algún momento el negocio nos pase factura. Así como lo hacemos las personas, los negocios necesitan madurar, evolucionar y ajustar de vez en cuando. ¿Cómo animarnos a dar ese salto? ¿Cómo minimizar el riesgo? ¿Qué tener en cuenta al momento de dar una vuelta de timón? Según afirman los especialistas, la clave está en ir paso a paso, a nuestro propio ritmo. De esta manera perdemos el miedo inicial y vamos midiendo al riesgo. En cuanto al momento de girar, este dependerá de cada uno y de la situación particular de cada negocio.


PEQUEÑOS PASOS. GRANDES LOGROS. 

Son varias las cosas que podemos hacer para ir por más en nuestros negocios. Desde solicitar consultoría sobre determinados puntos, contratar de manera externa ayuda profesional para algún sector, hasta impulsar acciones concretas desde adentro. 

  1. CONSULTORÍA. Un asesor externo puede ser la llave que nos permita ir por más. ¿Por qué? Porque conoce el mercado, sabe por dónde ir, qué se busca y aporta una mirada fresca y objetiva. El consultor pone su expertise en otras empresas similares a nuestra disposición. Sabe qué puede funcionar y qué no porque ya ha probado varias cosas. Además, no lo mueven las emociones, sino los hechos. Lo fáctico, lo posible y lo real. 
  2. AYUDA PROFESIONAL PUNTUAL. ¿A qué nos referimos? Es cuando sabemos que una área en particular es la que necesita una mano para dar ese salto o impulso. Por ejemplo: no somos una marca conocida y queremos ser vistos. Acá deberemos contratar a alguien capacitado en el área de marketing y comunicación para llevar adelante un plan estratégico y efectivo en este sentido. ¿Otro ejemplo? Queremos llegar a nuevos mercados con nuestro producto o servicio y no tenemos el personal idóneo que conozca el mundo del comercio exterior y las exportaciones. 
  3. IMPULSAR ACCIONES CONCRETAS. ¿Quién mejor que nosotros sabemos lo que queremos y necesita nuestro negocio? Elaborar un plan puntual con la acción a realizar, ver los puestos necesarios, metodologías y recursos que se necesitan. También hay que evaluar la viabilidad de la acción y calcular inversión y retorno (acá se puede aplicar la fórmula de ROI). No hay que dejar nada librado al azar por más pequeña que sea la acción que queramos realizar. 

Por último, es preciso tener presente que cuando hacemos las cosas con tiempo, planificadas y con el equipo correcto es poco probable que el resultado sea adverso. También hay que tener en claro que es complejo dar el gran salto de una vez, son pequeños pasos los que, en general, nos conducen a grandes resultados.

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