GLOSOFOBIA

GLOSOFOBIA

Cerca de tu Negocio  -  04/11/2019

Te contamos cómo vencer al miedo a hablar en público.

Todos en algún momento tenemos que hablar en público. Los discursos no son exclusivos de los políticos o personajes reconocidos. Ya desde chicos comenzamos a exponer ante otros, por ejemplo, en el colegio al pasar al frente para rendir una lección. Más tarde hablamos en una presentación en la Universidad y luego los desafíos del mundo laboral nos llevan de nuevo a exponer en distintos ámbitos y bajo distintas circunstancias.  Sin embargo, esto que para algunas personas puede fluir de manera natural y representa un mero trámite, para muchos otros resulta una verdadera odisea. La sola idea de pensar en dirigirse a una audiencia les quita el sueño y se convierte en un miedo absoluto a hablar en público conocido como glosofobia. Y según sitios especializados, más de 75% de las personas del mundo lo padecen. ¿A qué se debe este miedo irracional? Según explica José María Rodríguez Saráchaga, Director de Oratoria Consulting, hay diferentes teorías y explicaciones al miedo a hablar en público, desde una mala experiencia al pasar al frente en la escuela hasta miedo atávico a la exposición. El que habla en público se siente desnudo ante él. Sin embargo, el especialista asegura que absolutamente todos podemos ser buenos oradoras. ¡Palabras a la obra!

 

DEJAR EL MIEDO ATRÁS Y GANAR CONFIANZA

En el año 2010 la película “El discurso del Rey”, protagonizada por Colin Firth quien interpreta a Jorge VI de Inglaterra, llevó el tema a la pantalla grande. La trama recorre la construcción y los desafíos que enfrenta este hombre para superar su miedo a hablar en público, su búsqueda de confianza y su necesidad interna de ser constante y no rendirse. Y todo lo hace de la mano de un amigo que lo ayuda y lo capacita. “Para comenzar a amigarnos con la oratoria debemos buscar a un buen capacitador y luego entrenar y entrenar”, afirma Saráchaga. 

Si bien el origen del miedo este en una mala experiencia pasada, en una cuestión de timidez o introspección o en falta de confianza, hay que enfrentarlo y trabajarlo. Como dice Saráchaga la oratoria es el reino de la previa y por lo tanto hay que pensar antes, prepararse, ensayar y practicar. También es importante saber cómo vamos a terminar, cuál va a ser la frase de cierre de nuestro discurso antes de comenzar. Y por último respirar costo-diafragmáticamente 5 minutos antes de arrancar. Después solo queda relajarse y “jugar con el público”.

Para finaliza el especialista compara la oratoria con una disciplina deportiva para visualizar mejor el factor miedo. “El problema principal de hablar en público radica en que, al igual que la natación, son actividades contraintuitivas y con miedos incorporados a priori. Todos tenemos algún miedo a ahogarnos y a hablar en público. Por eso tendemos a culpar al elemento extraño, llámese público o agua, de manera equivocada. El agua es lo que nos mantiene a flote y el público quién nos guía. En ambos casos son nuestros propios miedos los que nos hunden y no el elemento, aunque nuestro instinto nos diga lo contrario”, concluye.

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