CUIDADOS BAJO EL SOL

CUIDADOS BAJO EL SOL

Calidad de Vida  -  03/12/2018

Cómo disfrutar del sol sin sufrir consecuencias para la salud.

Se acercan los días más cálidos y la exposición al sol se vuelve más frecuente. Si bien el sol es imprescindible para la vida, ya que aporta energía vital y trae beneficios para todos los seres vivos,  cuando las personas nos exponemos a él de manera prolongada y sin los recaudos necesarios nuestra salud  puede resultar afectada. “Ninguna recomendación es suficiente si se tienen exposiciones de largas horas al sol, aun respetando los consejos de protección. Sabemos que el sol quema, mancha, envejece y tiene la posibilidad de generar cáncer. Indudablemente debemos vivir en equilibrio y saber que hay ciertos procesos que se generan a través de la luz solar como la activación que de la Vitamina D3 en la piel, que pemitirá posteriormente fijar el calcio en los huesos”, explica la doctora Cristina Pascutto, Presidente de la Sociedad Argentina de Dermatología. Y aclara que solo 15 a 20 minutos de exposición bastan para aprovechar estos beneficios.

 

PIEL PROTEGIDA: PIEL SANA

Lo primero que hay que saber es que entre las 10 y las 16 horas la intensidad del sol y su daño son mayores. Por eso se aconseja evitar la exposición en esa franja horaria.  También es importante tener en cuenta otros factores que inciden, como la época del año (mayor riesgo en verano), latitud (cerca del Ecuador), altitud (en las montañas) y reflejo del sol (la nieve, agua o la arena). Teniendo en cuenta esto, la profesional brinda ciertos consejos de protección y prevención:

  • Utilizar cremas, geles o aerosoles de marcas reconocidas, respetando su fecha de vencimiento, que sirvan para protegernos de los rayos UVA y UVB con un factor de protección solar (FPS) no menor a  30.
  • Colocar los protectores antes de exponerse al sol, con la piel seca en todas las zonas descubiertas. Usar el mismo nivel de protección en todo el cuerpo y en cantidad abundante.
  • Volver a aplicar la protección cada 2 o 3 horas con la piel seca. Si se transpira mucho o se está dentro del agua hay que reaplicarla (aún si son protectores resistentes al agua).
  • No reducir el nivel de protección a lo largo de los días: el bronceado evita sensación de quemazón, pero no previene de consecuencias negativas a largo plazo.
  • Hacer uso de la sombra como protección. La sombra de una construcción, de un árbol, una sombrilla o una carpa bloquean de manera eficaz los rayos del sol.
  • Utilizar sombreros de ala ancha (8 centímetros) y antejos oscuros de calidad reconocida que bloqueen rayos UVA y UVB.
  • Luego de la exposición humectar la piel. Utilizar alguna crema liviana (tipo emulsión) para devolverle la elasticidad natural. La piel se seca por la transpiración, el viento, la arena y el calor.

 

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