AISLADOS PERO CONECTADOS

AISLADOS PERO CONECTADOS

Calidad de Vida  -  01/04/2020

Estar en casa, “aislados” del mundo exterior, puede ser una excelente oportunidad para conectarnos con nosotros.

En estas últimas semanas el mundo está cambiando rápidamente. Se enfrenta a una pandemia que avanza con prisa en todos lados y que nos obliga a tomar nuevas medidas, a replantear nuestra forma de vida y socialización. Debemos quedarnos en casa –en la Argentina es OBLIGATORIO –, los chicos no tienen clases, todos los eventos están suspendidos. Una situación inédita y desconocida que nos angustia y agobia. Esa sensación de estar solos y aislados nos pone mal porque básicamente somos seres sociales y no concebimos la vida de otra forma. Según explica la licenciada Mirta Petrollini, Docente y Supervisora de la Institución Fernando Ulloa, nuestra rutina y lo que forma nuestra identidad está enfrentando un profundo cambio. “Mucho se escribe sobre lo hiperconectados que estamos a las pantallas, las redes sociales, el tiempo que los niños pasan en las pantallas, etc. Pero al mismo tiempo no podemos salir de casa, salvo urgencia o necesidad y debemos recurrir a la tecnología para trabajar y hablar con otros. Y en el caso de nuestros hijos no solo hay que encontrar el tiempo de recreación sino también para sus tareas escolares. En poco tiempo estamos tratando de compaginar: familia, trabajo, descanso en un marco totalmente nuevo. Se trata de organizar una nueva rutina en la que convivan momentos de trabajo, momentos de relación con otros y momentos de silencio.  Todo esto sin salir de nuestra casa”, explica.  Y por supuesto esto no es fácil.

 

EQUILIBRIO

Como todo en la vida es cuestión de ir encontrando el equilibrio. La tecnología y las redes que pueden ser muy útiles porque nos conectan con personas en cualquier lugar del mundo y a cualquier hora, al mismo tiempo nos pueden abstraer y distanciar de las relaciones con las personas más cercanas. Es decir, con nuestra familia que estamos conviviendo. ¿Cuántas veces durante el día (y a veces en la noche) tomamos el teléfono o la tablet para ver o controlar algo? ¿Por qué no podemos estar un poco de tiempo solos o en silencio? ¿Cómo lidiar con la ansiedad por ser productivos y en constante movimiento? “Se trata de ir encontrando un equilibrio entre ambas, enriquecerse con las posibilidades que brindan la tecnología y las redes sin descuidar el encuentro con la familia. Poder encontrar durante el día parte de tiempo para estar en silencio o, por ejemplo, leyendo un artículo o libro que venimos postergando. Un encuentro con nuestros pensamientos y deseos. Este espacio es tan necesario como dormir o alimentarse”, explica la profesional.

 

ESTAR SOLOS NO ES AISLARSE DE LOS OTROS

Este momento que estamos viviendo también nos presenta una nueva posibilidad: estar en silencio, solos con nosotros. “Poder estar en silencio requiere que se pueda estar solo con uno mismo. El pediatra y psicoanalista, Donald Winnicott decía que solo se puede estar solo si se ha estado en presencia de otros. ¿Qué quiere decir con esto? Que en el desarrollo de una persona se requiere que se haya sentido confianza, sostén y tranquilidad por parte de quien lo ha cuidado.  De ese modo se obtiene un equilibrio donde el ruido de las voces y las exigencias sociales se acallan y podemos escuchar nuestras palabras”, detalla Petrollini. Entonces disfrutar del silencio, de un tiempo para uno mismo es, al mismo tiempo, recrear el contacto y la presencia de los otros.

Por último, en estos momentos de sumo cuidado tanto para nosotros como para los demás hay que equilibrar el tiempo personal y el de los afectos. En estos días, la profesional sugiere:

-Organizar horarios laborales separados de los horarios familiares o de las actividades de los niños.

-Implementar tiempo sin dispositivos electrónicos para tener un espacio de actividad familiar o personal.

-Separar los horarios de recreación.

Es algo nuevo e inédito para esta era lo que nos toca enfrentar. Estará en cada uno de nosotros de qué manera vivir este tiempo adentro. Puede ser tiempo de encontrarse con el otro y con uno mismo. Fortalecer vínculos, encontrar la compañía y la comprensión, escuchar y escucharse. Y como todo, pasará. Volverán las rutinas, las salidas y la vorágine diaria. ¡Aprovechemos esta circunstancia para encontrar nuestro tiempo solos y en silencio!

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