OBESIDAD: TRATAMIENTO INTEGRAL

OBESIDAD: TRATAMIENTO INTEGRAL

Calidad de Vida  -  06/11/2020

Es una enfermedad de altísima prevalencia en todo el mundo, pero en nuestro país aún se la define como “condición” o “factor de riesgo”.

La obesidad es una enfermedad multicausal muy compleja y con una prevalencia alarmante en todo el mundo. Y la Argentina no escapa a esa realidad. Según la última encuesta nacional de factores de riesgo ENFR (realizada en 2018 y presentada en 2019) seis de cada 10 adultos presentaron exceso de peso (sobrepeso + obesidad), lo que evidenció un aumento sostenido desde la primera edición de la encuesta en 2005 y un aumento significativo respecto de la ENFR del 2013. Sin embargo, en nuestro país no se la reconoce como enfermedad y sigue siendo catalogada como factor de riesgo o una condición. “La prevalencia es tan alta que podemos clasificarla de pandemia. Puede haber más de un motivo en este insuficiente reconocimiento. Si bien las sociedades científicas hacen su tarea de informar y colaborar con los gobiernos de turno en la medida que se los solicitan, aún estamos esperando que la ley de obesidad sea reglamentada en forma completa”, explica César Casávola (MN 62047), Jefe Servicio de Nutrición Hospital Alemán para comenzar a dilucidar esta problemática.

 

ENTENDER DE QUÉ SE TRATA

La obesidad se define por el aumento de grasa corporal mayor al 30% o por el aumento de peso o de masa corporal (IMC). Se clasifica por su grado: : I> 30; II > a 35; III > a 40 u obesidad mórbida. También existe la hiperobesidad. Y, además, como explica Casávola se clasifica por su asociación con otras patologías.

  • I, solo obesidad
  • II, obesidad + laboratorio alterado
  • III obesidad + laboratorio alterado + órgano alterado
  • IV obesidad + laboratorio alterado + órgano alterado irreversible (ejemplo, cirrosis por obesidad).

Es una enfermedad multicausal. ¿Por qué? Porque tiene sus causas genéticas y también ambientales. “Esto último se asocia a mala alimentación (comidas de alta densidad calórica y/o excesivo contenido de grasas y/o azúcares simples, insuficiente ejercicio físico, alteraciones del sueño, etc.). Existen hasta teorías virales (adenovirus) que influirían en su desarrollo. También se relaciona con alteraciones de flora intestinal. Por su parte, las causas medicas secundarias, como las endocrinológicas, no son las más frecuentes”, detalla el especialista.

Además, la obesidad es responsable de múltiples comorbilidades de elevada mortalidad prematura, como diabetes tipo 2, hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular y un estado inflamatorio generalizado que incrementa el riesgo de trombosis y cáncer. Motivos más que suficientes para tratarla de manera seria.

 

CÓMO ABORDARLA

El tratamiento de la obesidad va más allá de una dieta. Es un tratamiento que precisa un abordaje integral que abarque la parte alimenticia, la física y la emocional. Como explica Casávola el tratamiento tiene distintas etapas. El primer abordaje es médico y debe relacionar el grado de obesidad, las consecuencias sobre el organismo y como es su composición corporal. Y desde esa perspectiva proponer los posibles tratamientos. “Algunos de ellos son: dieta, ejercicio, meditación, coaching, tratamiento grupal, medicación, nutracéuticos, cirugía bariátrica, entre otros”, detalla.

En cuanto al peso que tiene la parte emocional en esta enfermedad el especialista aclara que, al haber alteraciones como depresión, estrés, ansiedad, etc. se puede reproducir y perpetuar un mecanismo de recompensa que es nocivo. El circuito cerebral de recompensa funciona a expensas de azúcares y/o grasas para generar una sensación de bienestar muy transitoria. Por eso los mecanismos solo se perpetúan y empeoran la situación.

Por el lado de la actividad física, Casávola afirma que en un tratamiento de obesidad es clave realizarla, en principio de manera aeróbica, y de acuerdo con la composición corporal del paciente se pueden agregar ejercicios de fuerza de baja carga. Para iniciar cualquier tratamiento se recomiendan unos 180 minutos semanales de actividad.

Para concluir, el especialista asegura que, si bien es cierto que la propuesta de límites de calorías a una dieta puede ser útil, si no hay un orden establecido de comidas no va a tener la efectividad buscada. Además, hay patrones alimentarios que pueden gatillar aumentos de ingesta y hay que tenerlos en cuenta. Las prohibiciones nunca son efectivas. Los hábitos se deben mantener en el tiempo y trabajar cada día para consolidarlos.

 

 

CONSEJOS PARA TENER EN CUENTA EN EL TRATAMIENTO

  • Mirar el objetivo a largo plazo
  • No frustrarse al primer momento
  • Una cosa es el peso y otra la composición corporal
  • Los cambios rápidos de peso no son de masa grasa en general
  • No pretender que el trabajo lo hagan los demás únicamente
  • No es magia

 

AISLAMIENTO, OBESIDAD Y COVID

La cuarentena produjo en primer lugar un desorden de los tiempos de alimentación, mucho picoteo, sedentarismo y un aumento en general del peso corporal de alrededor del 10% en los pacientes”, detalla Casávola para explicar el aumento de peso que se produjo en estos meses de aislamiento.

Por otro lado, afirma que en este contexto de la pandemia se incluyó a la obesidad en los grupos de riesgo de COVID.

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