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Hay una frase recurrente que dice “familia y trabajo no se llevan bien”. Sin embargo, esta creencia popular no es del todo cierta. Si bien no es una tarea sencilla, si se logra puede traer muy buenos resultados.


Gran parte de los emprendimientos, pymes y grandes empresas en el mundo entero comienzan a gestarse desde el seno de una familia, y son formadas o dirigidas por conyugues, padres e hijos o hermanos. Según explica la licenciada en Psicología y consultora en Recursos Humanos de pymes y empresas familiares, Cecilia Rodríguez Casey (www.rodriguezcasey.com.ar), “de ningún modo es un impedimento ser familia para trabajar juntos o formar una empresa, pero sí siempre es un desafío porque lo que se juega, a veces, no solo es el éxito o no de un negocio sino también los vínculos familiares, que de no ser sólidos podrían dañarse ante una mala resolución de los conflictos”.


Entonces, ¿qué debemos tener en cuenta para que la empresa familiar sea exitosa y las relaciones no se erosionen? Para Casey la clave reside en establecer bien los roles, entender los límites y nunca llevar los temas laborales al ámbito familiar.


“Al igual que en cualquier empresa es importante delimitar roles y responsabilidades relacionadas con las competencias, estudios, experiencias de cada uno y el tiempo dedicado. Tender al igualitarismo puede ser un error que cueste caro”, explica la especialista. Por ejemplo, si dos hermanos trabajan en la empresa y uno lo hace part time y en una función de baja responsabilidad porque se trata de algo temporal, no debería cobrar el mismo sueldo que otro hermano que está dedicado full time en una posición clave de elevada responsabilidad.


Con respecto a los límites, estos se deben conversar, acordar y re contratar todo el tiempo. Es muy importante establecer agenda de reuniones con temas y objetivos a tratar. Esto además, colabora para no llevar los problemas a eventos familiares, recreativos o almuerzos de domingo.


Entre las ventajas de trabajar en familia, sin duda, podemos citar que si el vínculo familiar es bueno se disfruta compartir con gente querida en quien se confía y con la cual se puede hablar abiertamente. “Si entre los miembros de la familia hay lazos construidos sobre la base del afecto, y se tratan de vínculos sólidos emocionalmente, el grado de confianza, lealtad, respeto, y deseo de que el otro se desarrolle resultarán grandes impulsores en una empresa”, explica.


Por último, hay que considerar que llevarse bien es complejo siempre y que las relaciones interpersonales no son sencillas en general. Existe choque de intereses y cada uno tiene su carácter, ambiciones y valores. Todo eso se pone en juego en un trabajo sea entre familiares o no. Por eso, “si se arma una empresa entre familiares que no congenian o que tienen objetivos, valores, intereses contrapuestos; que piensan en general muy diferente o que acarrean conflictos sin resolver, es muy probable que no funcione, porque no hay acuerdos de antemano y, lo que es peor, se pondría en riesgo el lazo familiar que, en el caso de que esté desgastado, trabajar juntos podría ser ‘la gota que haga rebalsar el vaso’”, concluye Casey.


Tips para que la empresa familiar funcione


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